viernes, 23 de marzo de 2012

"LA CUEVA ENCANTADA"

Platicaba la gente mayor, que más o menos como a la mitad del cerro del Cihuapilli, existe la entrada de una enorme cueva en la que hay un gran tesoro. El que la encuentra solo tiene dos perspectivas, o se hace inmensamente rico o se convierte en su tumba.

En la cueva está el Diablo acechando al que entra, hay monedas de oro esparcidas por todos lados. El que la busca deberá ir solo y llevar siete bestias, no más, no menos; ya sean caballos, mulas o burros, estos bendecidos previamente el día de San Antonio Abad, patrón de los animales y dejarlos afuera de la caverna en caso de encontrarla. Le estará permitido sacar solamente siete costales de oro.

Mientras lo hace sus pensamientos deberán de ser limpios, piadosos, y con intenciones de ayudar a los necesitados. Pero si está haciendo planes ambiciosos, egoístas, y se está imaginando los placeres mundanos que alcanzará con aquella fortuna; entonces la cueva se cerrará quedando atrapado.

Si logra engañar al Demonio con pensamientos buenos en ese momento y una vez afuera cambiarlos, entonces aquella fortuna solo le traerá desgracias a el y a sus descendientes por siete generaciones.

Platicaban los ancianos que una de las formas de localizar la cueva, es buscar a la mitad del cerro un sauce llorón, planta que solo se da en lugares húmedos, el árbol enseguida desaparecerá, esto será posible solamente los días siete de cada mes por la noche, una vez localizado encender siete velas benditas a su alrededor y rezar siete padres nuestros, luego permanecer muy alerta porque de repente brotará de un lugar cercano, un enorme chorro de agua que destapará la entrada… A partir de ese momento quedarán siete minutos para penetrar o se cierra, una vez adentro tendrá de tiempo para sacar los siete costales, exactamente cuarenta y nueve minutos y enseguida se cerrará.

Se dice que más de uno han logrado sacar los siete costales, para bien o para mal… Pero que también más de uno ha quedado atrapado para siempre.

Aseguraban algunos campesinos, que ellos llegaron a ver el chorro de agua a lo lejos, aparentemente de manera casual, un poco antes de oscurecer o en noches de luna llena. Estos testigos estupefactos lo observaron todavía en la primera mitad del siglo pasado… Se cree que la cueva aún existe, solo es cuestión de buscarla con las señas que decían los ancianos.


POR: JOSÉ SILVA VÁZQUEZ

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